La izquierda de López Obrador
Por Emmanuel Hernández
Friedrich Hayek filosofo austriaco escribió en 1944
"Camino de servidumbre" en el cual explica que los dos mayores males
para la democracia son el socialismo y el
nacionalismo. México parece aproximarse a uno de estos males, el
socialismo ya que este 2 de julio México elije
nuevo presidente de la república,
este acontecimiento podrá afianzar la joven
democracia mexicana que ha
logrado después de permanecer secuestrada por más de
70 años por la dictadura perfecta (PRI), o ser cuartada de manera inminente si
se toma la decisión errónea.
México necesita un nuevo aire político, que salga del duopolio político
que lo ha gobernado y que no ha dejado que México avance como debería avanzar, y todo sugiere
que este nuevo aire parece ser ni más ni
menos que la izquierda, que como un
pequeño bote en un mar lleno de grandes buques ha luchado contra viento y marea
para posicionarse como la tercera fuerza política del país, tardado décadas
para quitar el miedo que se ha anidado en la conciencia colectiva de los
mexicanos ante el miedo de la revolución social, no obstante de que México necesita un cambio, y este cambio recae
en la izquierda, no creo que su actual
candidato Andrés Manuel López Obrador, represente la izquierda
democrática necesaria, más bien representa la izquierda de anteaño, una
izquierda revolucionaria, que divide, que polariza y que estanca.
A lo largo de su carrera política López Obrador ha sabido sortear
los obstáculos que la política mexicana le ha puesto en su
camino y se ha posicionado como una de las tres alternativas
para dirigir México, siendo un auto proclamado admirador de Benito Juárez
por haber integrado un gabinete con lo
mejor de México, pero su gabinete no era igual, un video fue hecho
público en el cual su secretario de
Finanzas del DF apostando miles
de pesos en una habitación de lujo de las vegas, al poco tiempo de eso se
difundió otro video en el cual se observaba a otro cercano colaborador
guardándose fajos de billetes de un
empresario corrupto, ha quedado claro en ciertas fases de su vida política que
no se parece en nada a su héroe , lo preocupante no es su ideología, ni su
programa de gobierno (lleno de planes utópicos) lo único preocupante de López
Obrador es el mismo, no representa una
izquierda moderada como la de Luis Ignacio Lula da Silva y la izquierda que ha
funcionado en Chile.
Obrador
no es un demócrata, como lo menciona Enrique Krauze en su ensayo -“El mesías
tropical”- es un revolucionario que afirma que México es el México de hace
décadas, sus acciones no emulan a sus
héroes (Benito Juárez y Lázaro Cárdenas)
sino mas bien a otro tabasqueño famoso Tomas Garrido Canabal que gobernó con
mano dura y le declaro la guerra a la religión, y siguiendo las tendencias
revolucionaras rusas de aquellos años persiguió, martirizo y asesino a los
religiosos de la zona, y al puro estilo estalinista creo los camisas rojas, que
empuñaban picos para destruir piedra por piedra, la catedral, arrojaban a
la hoguera imágenes de santos de los
templos destruidos y de las casas de la gente creyente, he incitando una
violencia en contra de lo sacro nunca antes vista en México, y a juicio de
López Obrador, Garrido convirtió a tabasco
en el ejemplo a seguir de toda la nación.
Lamentablemente
el candidato que pudo haber canalizado y poner en práctica todas las reformas
que México necesita fue hecho a un lado de la contienda electoral para ceder a
los caprichos de un hombre que no conoce la autoridad, Marcelo Ebrard opto por
esperar al 2018, esperando encontrar un país más idóneo para gobernar, así pues
con la única mejor opción apartada de la candidatura a la presidencia tenemos
que optar por la continuidad de un gobierno que si bien no ha aprovechado al máximo el tiempo que
lleva gobernando, ha consolidado instituciones fundamentales para que
prevalezca
La democracia en el
país, y Josefina Vázquez Mota se perfila
como una candidata firme, no podía ser mejor el momento para tener una
candidata mujer en un partido importante, ya que en un México que enfrenta un pesimismo y una obsesión hacia el fracaso la
mejor opción es la continuidad.
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